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El consentimiento es todo el juego

Quita el lenguaje de seminario y el consentimiento es simple: a ambos les apetece, ahora mismo, y cualquiera puede cambiar de idea. Esa es toda la regla. Lo demás es aplicarla.
Cómo se ve en un chat
- El entusiasmo es la señal. Las respuestas cortas y frías también son una señal — la otra.
- Subir el tono es una pregunta, no un anuncio. «¿Lo llevamos a algo más picante?» — y de verdad esperas la respuesta.
- Cambiar de idea no es una traición. «Mejor vamos más despacio» recibe un «claro» — no una negociación.
- El silencio no es un sí. Nunca.
En qué ayuda el juego
Los retos de Lusya son invitaciones por diseño: cada uno se puede hacer, saltar o tomar a risa. Las fotos se desbloquean solo con interés mutuo. La mecánica carga con la parte incómoda, y nadie tiene que adivinar.
La recompensa
El secreto que no ponen en los carteles: el consentimiento no es el peaje del flirteo — es lo que hace que funcione. Saber que a la otra persona le apetece de verdad es toda la emoción.
¿Listo para probarlo?
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