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Etiqueta del sexting: hazlo bien o no lo hagas

Seamos adultos: el sexting existe, y entre dos personas con ganas puede ser genial. Todas las historias de desastre empiezan igual — alguien se saltó la parte del consentimiento.
Las cinco reglas
- Pregunta antes de subir el tono. «¿Te cuento lo que estoy pensando?» cuesta un mensaje y lo cambia todo. La única luz verde es un sí entusiasta.
- Nunca envíes fotos explícitas sin que te las pidan. Ni de «sorpresa», ni como cumplido. Es el camino más rápido al bloqueo y la denuncia — y en Lusya los medios quedan bloqueados hasta el interés mutuo de todos modos.
- Sigue el ritmo de la otra persona. Si sus respuestas se acortan y enfrían, esa es tu respuesta. Retírate sin dramas.
- Lo que se comparte en el chat se queda en el chat. Reenviar mensajes o fotos íntimas de alguien no es cotilleo — en muchos países es delito.
- Un no es una frase completa. «No es lo mío» no necesita justificación, y discutirlo mata cualquier opción que tuvieras.
La mentalidad
El buen sexting es un dúo, no una actuación. Estás leyendo a la otra persona, no emitiendo. Si entiendes eso, lo demás viene solo.
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